Hoy es otra de esas noches, pero él no está en mi cama.
Como jode equivocarse, verdad? Dicen que no importa cuántas
veces caigas, que lo importante es cuantas te levantas. Ok, estoy de acuerdo.
Pero lo duro no es levantarse. Lo verdaderamente difícil es estar en el suelo,
rodeado de gente que te mira desde arriba. Si… esas miradas. Algunas de pena y
compasión, otras acompañas de manos para ayudarte, otras de burla, de sorpresa,
miradas cargadas de ‘telodije’s y de…
decepción.
Lo difícil es decepcionarse a uno mismo y superarlo. Porque a
ti no puedes engañarte, no te puedes poner excusas.
Lo difícil es decepcionarse de alguien que creías profundamente
conocer…
Lo difícil es ver, cuanto hace que no ves…
¿Cuánto hace que esto pasa?
¿Como no lo vi?
Dormir… morir… quien sabe la diferencia.
Y tú estás ahí abajo, intentando retener las lágrimas con el
poco orgullo y dignidad que te quedan, mientras maldices a tu suerte y al
karma.
Al final te levantas. Todos lo sabemos, no eres
capaz de mandarlo todo a la mierda.
Y echas a andar. Continuas… por inercia.
Quizás esto dure unos días, quizás esto dure
más tiempo.
Pero te levantas. Al fin y al cabo, eso es lo
importante, o no?
La inercia es la gangrena de las relaciones y cuando comienza a extenderse por el cuerpo lo mejor es amputarse el amor para evitar que termine matándote.
ResponderEliminarsi... la inercia es la muerte del amor... pero es, a veces indetectable para algunos como yo... y ahora si, lo unico que me queda es amputarlo...
ResponderEliminarbesos
Podría contarte muchas cosas sobre la incapacidad para identificar que el amor se ha corrompido y agoniza putrefacto entre la gangrena hasta que no puedes soportar el olor y desesperado te armas de valor y mordiendo algo para no gritar procedes a amputar. Pero creo que es mejor para ambos hablar de como de repente cuando lo creías imposible vuelves a enamorarte y descubres que esta vez sí es la persona adecuada.
ResponderEliminarBesos castos, puros y respetuosos.