Seguía ella suspendida. Flotando. Se sentía bien, y quería seguir así… soñaba… Su cara sólo sentía ráfagas de aire… mientras su cuerpo, ya no sentía nada.
Pensó en él y en lo mucho que lo extrañaba. Pensó en flotar a su lado y en lo tonto que eso sonaba.
Pensó, pensó, y dejó de pensar y soñar. Regresó a la ventana una y otra vez alli no habia nada mas que la gente pasando...
la ventana la invitaba a presenciar escenas de parte de las vidas de alguien más... le parecía ya muy tonto todo
Todo le recordaba a él y a flotar. Prefirió salir de esa ventana y buscar una nueva distracción. pero indefectiblemente volvía para mirar al cielo y ver la luz que caía.
se entristeció al pensar que ya no podría flotar con nadie más. Se suspendió, otro instante en la habitación dónde, era, desde ese momento, otra pieza. Le gustaba la decoración, pero más que otra cosa, le gustaba poder tomar, con torpeza, las hebras que flotaban de lo que antes fue.
Miró el cuadro que esa ventana le ofrecía. Era sólo ausencia de luz.
A veces, la vida te regala instantes de luz... en dónde no haces otra cosa que percatarte de tu realidad, de posar los pies firmes en la tierra, de evaluar de alguna forma qué tan feliz eres, y qué tanto disfrutas de la vida. Son momentos difíciles, debo admitir… es difícil dejar de soñar...

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